Domingo V de Cuaresma - Ciclo A - 02/04/2017


Parece que el comportamiento de Marta había cambiado desde aquel encuentro en que el Maestro le dijera:  

Seguía siendo la misma mujer activa, ocupada e inquieta, pero la enseñanza amorosa de Jesús, en ella no había caído en saco roto. Por el relato del evangelio que hoy nos ocupa, se desprende que Marta ahora ha centrado su actividad, no en hacer cosas, sino en el empeño de que las cosas cambien.

Parece ser que ahora es Marta la que elige la mejor parte, la que no le será quitada: 

"Cuando se entera de que Jesús llegaba, corre a su encuentro, mientras que María se queda en casa." 

La actitud de estas dos hermanas, amadas por Jesús por igual, y que a la vez aman al Maestro con la misma intensidad, me hace recordar que a pesar de mi buena relación con Dios, muchas veces puedo caer en las tentaciones de un activismo descentrado de Cristo, como el de Marta en aquella ocasión, o bien como el de María ahora, el de un pasivísmo resignado: 
No hay nada que hacer, es ya tarde para cambiar esta situación. 
A Jesús parece que esto no le importe, tarda demasiado en socorrerme, está demasiado ocupado. 
La vida es así, ¿qué le voy hacer? ...

Si bien las dos oran, llaman al Señor para que impida que pase lo que tenga que pasar, sin embargo, es Marta la que persiste en su diálogo con el Señor para que lo ocurrido pueda cambiar. Y claro que puede cambiar, aún más allá de nuestras espectativas: 
Pero aún ahora, sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.
Claro que las cosas cambian, poco a poco, con el tiempo. Claro que todo será distinto en un futuro. Claro que resucitaremos al fin de los tiempos, Dios nos ha dado su Palabra que es su Promesa. Pero Jesús nos enseña POR SÍ MISMO Y EN SU PALABRA que el cambio futuro empieza en el ahora.  Ro 8, 8-11

Cómo me recuerda todo esto al Papa Francisco en Morelia, el Febrero de 2016:
Jesús rezó para que sus discípulos no cayéramos en las tentaciones. 
¿Cual puede ser una de las tentaciones que hoy nos puedan asediar?
¿Cual puede ser una de las tentaciones que brota, no solo de contemplar la realidad, sino de caminarla? ...
Creo que la podríamos resumir con una sola palabra: RESIGNACIÓN.
UNA RESIGNACIÓN QUE NOS PARALIZA, que nos impide no solo caminar, sino también no hacer camino. Y que nos atrinchera en nuestras sacristías y en nuestras aparentes seguridades. ...
(No dejes de ver este vídeo)


Por eso, Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.

La de pensar que es demasiado tarde, que es imposible. La de creer que nada puedo hacer, que es cosa de otros. Que ya sucederá después, cuando tenga que suceder. Dios vive el eterno ahora.  

"El mundo necesita el testimonio de vuestra Fe.
Ciertamente el mundo necesita a Dios" 
(Benedicto XVI)

No es tiempo de lamentar y resignarse, es tiempo de persistir. 
De quitar losas, de desatar y caminar. 
Es tiempo de SALIR.  
¿Crees esto?
IGLESIA EN SALIDA






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