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Mostrando entradas de marzo, 2017
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Domingo IV de Cuaresma - Ciclo A


   Dios hoy sigue sorprendiéndonos, como antaño, de la misma manera que sorprendió a los hombres en el pasado. No nos sorprendernos de Dios, pues le conocemos, pero sí nos sorprende su proceder. Y nos sorprende porque en ocasiones sus pensamientos no coinciden con los nuestros, ni su camino en ocasiones son nuestros caminos. Ni siquiera su mirada es nuestra mirada. Nosotros vemos, como hombres, lo que tenemos delante, y ahí corremos el riesgo de equivocarnos, como Samuel al principio, dejándonos llevar por lo aparente, por aquello que nos parece que es lo mejor. Pero Dios lo rechaza. Por eso es que no se equivoca al escoger, porque Él ve la esencia, lo que nosotros por nuestra ceguera o corta vista no podemos ver. 
Él ve, Él mira, Él conoce nuestro corazón. 


David puede gustarnos o no, a nuestros ojos puede parecernos joven e inexperto, sabio o necio, simpático o antipático, ortodoxo o moderno, pero ¿desde cuando le importan a Dios nuestros gustos, prefe…
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Jueves 23, Marzo 2017. 
"Escuchad mi voz, ... Pero no escucharon ni prestaron caso ..."  Jeremías 7, 23-28
"Estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que,  apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: ... Lc 11,14-23Claro que Dios quiere que hablemos, que no seamos ni nos comportemos como mudos. Él nos ha creado para la comunión y el diálogo, al crearnos nos dotó de inteligencia y del don del habla. Puso en el hombre una lengua para hablar y dos oídos para escuchar, como si quisiera dar a entender la doble importancia que tiene el saber escuchar.  Recientemente, el papa Francisco dijo que el mayor problema de nuestra época es la falta de dialogo, la falta de escucha. Que escuchar es el primer paso para el dialogo. Dijo que una de las peores enfermedades, la más fea de nuestro tiempo es la poca capacidad de escucha. Y que esto era un problema que hay que resolver, sanar, porque escuchar es el primer…
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Lecturas del Miércoles de la 3ª semana de CuaresmaMiércoles, 22 de marzo de 2017
Cada día me enamora más la liturgia de la Palabra que nos propone la Iglesia. Leerla, pensarla, meditarla pidiéndole luz y guía al Espíritu Santo, y que no permita que caiga en saco roto en mi vida.  Qué contraste entre las dos primeras lecturas, entre la de ayer y la de hoy. En la de ayer, Daniel 3, 25.34-43, Azarías, puesto en pie oraba en medio del fuego, suplicando misericordia, lamentando el estado del Pueblo de Dios, la humillación que sufría de parte de todos los pueblos de la tierra, y reconocía que todo ello era: "a causa de nuestros pecados".
<<Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados>>
Sin embargo, en la 1ª lectura de hoy, Deut 4, 1.5-9, Moisés exhorta al Pueblo a escuchar y a vivir la Palabra de Dios, entonces revelada a través de mandatos y decretos. Observadlos, cumplídlos, porque esa…
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Domingo 3º de Cuaresma, Ciclo A
¡Oh abismo de riqueza, de sabiduría y de ciencia de Dios!  ¡Cuán insondables son tus designios e inescrutables sus caminos!  Exclama san Pablo en su epístola a los Romanos  (11, 33), y no es para menos.
Dios llama a su Pueblo a través de Moisés,  a ser un “Pueblo en Salida”. Con anterioridad también llamó a Abraham a creer y “Salir”, a ser un pueblo bendito y en salida continua por toda la tierra. Pero “Salir” requiere tener las ideas claras, confianza, saber, creer,  como sabe y cree un alpinista que a pesar de las nubes que le ocultan la cima en determinados momentos, sabe, cree que la cima está ahí inamovible. Salir requiere “dejar”, porque no todo se lo puede llevar uno consigo, ni tampoco es recomendable. Pero estamos tan arraigados a las cosas que esas mismas cosas nos atan, ciegan, no nos dejan ver la riqueza hacia la que vamos, sino que el recuerdo y  la nostalgia por lo que dejamos nos inmoviliza, y aquí dedico un recuerdo a la mujer de Lot, a quién…
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La oración llama, el ayuno intercede,        la misericordia recibe
Tres son, hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente. Estos tres resortes son: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto, es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica. Que el que ayuna entienda bien lo que es el ayuno; que preste atención al hambriento quien quiere que Dios preste atención a su ha…