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Mostrando entradas de julio, 2016
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Con su SÍ a Dios, María nos ha traído al mundo al Príncipe de la Paz. María nos muestra el fruto bendito de su vientre, el resultado de su fe, y nos invita y acompaña a TODOS hacia el que es la salvación de Dios.
María, “Stela Maris”, Estrella de los mares.
En la Palabra de Dios, SSEE, los mares simbolizan a las gentes, a los pueblo, a las naciones. Y quién mejor que María para llevar ese título “Stela Maris”. Antes de que existieran las brújulas y otros medios para orientarse, la gente del mar se orientaba por las estrellas. Por la noche, si está despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y sencillo. En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. En el hemisferio sur debemos buscar la "Cruz del Sur", una constelación con forma de rombo o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y media, el punto imaginario que localicemos indicará siempre el sur.
En este tiempo en que parece que el mundo ha perdido el “Norte”.
NECESITAMOS …
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Ya en su discurso a los cardenales en el pre-cónclave del 9 de marzo de 2013, Bergoglio afirmaba: “Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”. Aquel discurso delineaba, como anticipo, el programa de su futuro pontificado. El cristianismo debe dirigirse, sobre todo, a los pecadores, no a los sanos, a los alejados, al hijo pródigo, a aquellos que no habiendo conocido a Cristo se han visto privados del afecto del Padre. Están alejados del “centro”, que no es la Iglesia como institución sino Cristo. Las “periferias existenciales” vienen dadas por aquellos que, pobres social y espiritualmente, se ven privados del amor de Dios y de los hombres. Es la condición del hombre contemp…
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En su caminar diario, los ojos de Jesús están abiertos a todo y a todos. Nada ni Nadie se escapa de la mirada de Dios.
Si ha sido su “MISERICORDIA” la que ha pasado y nos ha mirado, entonces nos ha invitado a seguirle. Y en el seguimiento, necesariamente uno no se encuentra contemplando siempre el mismo paisaje, pues el paisaje cambia según vamos con Él caminando. Ni se encuentra uno siempre con el mismo tipo de personas, sino con una inmensa diversidad de ellas, a las que hay que aprender a amar y no mirar con nuestros ojos, sino con los ojos de Jesús. Lo importante en el camino no será poder decir: “Veo”, sino preguntarse, ¿con qué ojos miro?




La mirada misericordiosa, no buenista, de Jesús a Mateo (en el evang. de hoy) es lo que hizo que éste se levantara y le siguiera. Gustó la “misericordia”, y la llevó a su casa para compartirla con todos los demás. Aprendió lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”. Esto es, entre muchas cosas más, lo que dijo el Papa Francisco en la…